r a r o  a m o r

Proyecto inicialmente concebido para la creación del fotolibro que lleva su nombre y en el que reflexiono en primera persona sobre las relaciones sentimentales y el sentido del universalmente buscado amor romántico.

work in progress

Las peretaki pole y la casa circular

Últimamente, al volver a casa, comparto el trayecto de tren con Natasha, una compañera de trabajo. Natasha es una mujer ucraniana de piel clara, cabello rubio, movimientos delicados y aire elegante. Habla suave, con un peculiar castellano marcado por su acento del este: parece como si su garganta quisiera aferrarse al pasado. Me habla de su hija, sus nietas, del frío de su país natal. Hoy se alegraba de no haberse metido nunca en una hipoteca, de haber optado siempre por alquilar diferentes pisos. - He vivido siempre aquí y allí, de un lado para otro - . A continuación me ha explicado - En mi país, para definir a las personas que viven así, se utiliza la misma palabra que para esas plantas que viajan con el viento: perekati pole - .

Las perekati pole rusas, son las rodadoras españolas, o brujas argentinas: esas bolas de ramas secas que se ven en las películas del oeste rodando por el desierto. Son plantas que viven en zonas esteparias o eriales, desarrollan raíces más o menos profundas, pero una vez maduras, el viento las arranca y las arrastra de un sitio a otro, rodándolas, para esparcir sus semillas.

- Nómadas!, nosotros decimos nómadas para describir ese modo de vida - . he dicho yo, al tiempo que algo hacía click en mi cabeza y sentía una punzada en el estómago. Me he sentido identificada con Natasha y con las peretaki, por los años que viví viajando y por las emociones que arrastré con el tiempo, sin llegar a fijar raíz alguna. Nómada emocional me he sentido. 

Al llegar a casa, no he podido evitar volver a mirar el plano de la casa circular. Lo diseñé siendo una niña y mis padres lo tuvieron en exposición bajo el cristal de la mesa camilla unos cuantos años. Alguien lo vio hace poco y me dijo que las casas circulares dificultan la acumulación (uno no puede poner unas estanterías al uso), no tienen memoria. Están pensadas para no quedarse en ellas, para circular, rodar, para no echar raíces. Diseñadas para personas con espíritu de peretaki

(escrito el 05/12/2013)

“El amor nunca va sólo.  En sí mismo, es un término a medio hacer, quizá por eso nadie puede definirlo. En realidad, acostumbra a ir acompañado de otros tantos adjetivos, nombres o adverbios que le dan sentido, pero nunca sólo. El amor no es rotundo o verdadero, no es blanco o negro, tiene sus matices o su escala de color y cada uno nos acercamos a él de formas completamente diferentes. Pero sin duda, amar es el primer paso, eso está claro, sin embargo, luego hay que seguir descubriendo que trae de la mano. Yo, como muchos de vosotros, amo la fotografía, pero a menudo ese amor, trae consigo por un lado, el miedo, la frustración, la desesperación, por otro, la pasión, la curiosidad, lo raro, lo extraordinario … un sin fin de añadidos sin los que el amor perdería su significado. Cómo nos enfrentamos a todo lo que fluctúa a su alrededor, determinará nuestra relación con la fotografía. (...)"  

Así introduce Erika Romera la entrevista que me hizo para el blog de Sales de Plata.

 

Functional murmur

De pequeña tuve un soplo al corazón. Pregunté a mis padres y me dijeron que era un soplo funcional y que con la edad se curaba. 

Un soplo cardíaco funcional es aquel soplo cardíaco que se origina por situaciones fisiológicas externas al corazón, es decir, no existe ninguna alteración estructural en el corazón mismo. Su sinónimo es soplo inocente. Según sus características los soplos pueden tener calidad musical; ser de tono bajo o alto y de intensidad constante, en crescendo o decrescendo; y sus tiempos pueden ser sistólicos o diastólicos.

En inglés, soplo al corazón, se traduce como ‘functional murmur’. La palabra ‘murmur’, según el Collins, significa murmullo (como el de las hojas y el agua), susurro, decir en voz baja, significa también queja, como si el corazón de quien tiene un soplo se quejase.

(escrito el 20/11/2013)

Conjuros

Tengo una amiga, Ana, de la que yo digo que es muy “mística” (sin saber muy bien si le aplico el término adecuado). Cuando me cuenta sus experiencias de cartas astrales, conjunciones de planetas y manipuladores de vísceras, yo la miro de reojo con cara de guasa y nos reímos juntas. Aunque soy bastante escéptica, no dejo de creer en las no-casualidades, en las situaciones cósmicas en las que de repente algunas piezas siderales han encajado sólo para ti, y en general en los momentos mágicos. Por esto y por pura diversión, a veces, en noches de luna llena me lío la manta a la cabeza y realizo algún acto psicomágico, que yo denomino “conjuro” y que mucho o todo tiene que ver con este raro amor

(escrito el 24/09/2013)

Maqueta de raro amor presentada en la convocatoria "Cosecha 2013" del Photobook Club Madrid. 

Primera “micro-maqueta” que hice y que supuso la base de trabajo para el proyecto raro amor. Septiembre del 2013.

Primera edición de las fotografías del proyecto raro amor. Septiembre del 2013.